Pierre Riffard, en Filósofo,vida íntima, glosado por Antonio Rico:

¿en qué pensamos cuando leemos a Newton o Platón? Si pensamos más en la realidad que en Newton, estamos ante un científico; si pensamos más en Platón que en la realidad, estamos ante un filósofo. El cálculo infinitesimal nos lleva al cálculo, no a Leibniz. Pero la armonía preestablecida nos lleva a Leibniz, no a la naturaleza.

Personalmente no estoy de acuerdo con Riffard en esto. Cuando Hume y Kant argumentan sobre el principio de causalidad; cuando Platón le hace jaque al sistema democrático preguntando si una mayoría ignorante podrá reconocer la idea de justicia y conducir la polis de acuerdo con ella; cuando Aristóteles rechaza que la matemática pueda aplicarse a otras ciencias; cuando Descartes plantea de qué modo se relacionan el cuerpo y la mente; cuando Wittgenstein reflexiona sobre la diferencia entre causas y razones, o cuando Dennett habla sobre emergentismo y sobre cómo una multitud de elementos pueden generar propiedades que no posee ninguno de ellos individualmente… cuando leemos a esos autores nos vemos obligados a pensar en problemas genuinos, más que en las vidas o las intenciones de sus autores.

Personalmente aceptaría el criterio de Riffard, pero no para distinguir entre filosofía y ciencia, sino entre buena filosofía (problemas genuinos) y mala filosofía: problemas hermenéuticos, textuales, psicoanalíticos, literarios y, en suma, de interpretación de textos. Por supuesto, acepto que el mismo autor puede plantear ambos tipos de problema en su obra.